Vivan los animales II

Una gran mayoría concuerda en que los animales tienen derechos, pero ¿qué hay de sus responsabilidades? De vez en cuando tenemos la oportunidad de leer en la prensa acerca de atroces “crímenes” cometidos por animales, como algún rottweiller que ha atacado a algún bebé o a algún anciano. Si un animal tiene derechos “per sé”, debería también tener responsabilidades, deberes. Qué pasa también en el caso de los perros callejeros, que propagan enfermedades, o las plagas de murciélagos rabiosos, retones con hanta, etc. ¿Deberían acaso considerar las legislaciones el castigo a los animales por los daños causados a otros animales, o a humanos?

En lo personal, creo que al llevar las cosas algo más cerca de los extremos podemos tomar conciencia del sinsentido. Es lo que pasa en esta situación, al partir desde la base que los animales tienen o no tienen derechos/deberes porque “se los merecen”, o que incluso el hombre mismo disfruta de estos derechos como algo inherente a él. Al considerar el punto de vista del constructivismo o socio-construccionismo (¿cuál es la diferencia, de todas maneras?), creo que no solamente podemos tomar en cuenta un nuevo punto de vista en este asunto, sino que también un nuevo sentido a nuestra propia situación (que en definitiva, sería LA situación), con un mayor valor y un renovado involucramiento con él: nuestros valores, tradiciones y derechos aparecen de esta manera no como un peso con el que tenemos que cargar, sino como un acuerdo, una construcción de la cual nos responsabilizamos, ya sea para bien o para mal – y tan importante como esto, podemos cambiar.

Comentar, discutir, insultar, pelear

Tras algunos e-mails con Pablo de Webconfort (a propósito de sus comentarios en uno de mis posts) y Rogelio de Mi Poesía, mi vida (a propósito de un comentario que dejé en su blog), he llegado a reflexionar un poco sobre el tema de los comentarios en los weblogs. El tema no es menor, pues generalmente cuando pensamos en weblogs, va prácticamente implícita la idea de permitir a los visitantes comentar algo sobre lo que escribimos, sin embargo, no siempre pensamos en las consecuencias que ello puede traer. Seguro que es agradable cuando alguien nos alaba el blog o aporta comentarios constructivos, pero ¿qué sucede cuando la crítica se torna destructiva, o incluso ofensiva? Probablemente a más de alguno le han dado ganas de sacar ese enano fascista que todos llevamos dentro y comenzar a censurar a destajo. Pero si no podemos soportar que alguien nos critique ¿para qué dejar espacio para comentarios? Por otra parte, también ocurre a veces que los comentarios se convierten en foros de soporte (como me está pasando con el post sobre convertir video AVI a VCD -y no me malentiendan, no estoy reclamando nada) o en verdaderos post vivos. ¿Es esto también un problema? De todas maneras, la pregunta sobre porqué permitir comentarios (o porqué no) pienso que debería ser al menos considerada al mantener un weblog, tanto como preguntarse porqué vamos a emitir un comentario al momento de visitar otros blogs.

Moralismo = muerte

Una vez más las campañas de prevención del SIDA impulsada por el Ministerio de Salud vuelve a sufrir el boicot sistemático de los canales televisivos ligados a la Iglesia Católica. Pareciera ser de que esta vez, además de la “indecencia” de promover el uso del condón, a los sectores más moralistas les ha indignado hondamente la referencia explícita a relaciones homosexuales, algo que por primera vez se incluye en este tipo de campañas. Como es habitual, voceros de la Iglesia han recurrido una vez más a su gastado argumento pseudocientificista de la supuesta poca efectividad del condón como elemento de prevención, argumento que ha sido refutado por la misma autora de la investigación en la que se apoyan.

Pareciera ser que mientras la Iglesia no solucione sus trancas con la sexualidad, continuarán sin tener problemas para seguir propagando desinformación e ignorancia.

En contra del cartel del copyright

A través de el palimpesto, he encontrado una web que trata sobre el problema de la lucha entre las grandes casas discográficas y todo el “cartel del copyright” y los usuarios, con una perspectiva realmente fresca y muy, muy radical. En definitiva, va a las verdaderas raíces del problema, y es que los artistas no están ganando lo que merecen por culpa tanto de las discográficas como de la piratería -bueno, la parte de la piratería no es vista tan crudamente como a las discográficas, a las que realmente dejan como las máquinas explotadoras que son, pero plantean un verdadero cambio estructural en la forma en que se desarrolla la industria musical, con un especial énfasis en la retribución económica directa a los artistas.

Su campaña de stickers es ingeniosa y atrevida; También hay material para imprimir y distribuir panfletos, pero lo que encontré realmente genial es su sátira de la página de iTunes, llena de crítica e ironía.