Moralismo = muerte

Una vez más las campañas de prevención del SIDA impulsada por el Ministerio de Salud vuelve a sufrir el boicot sistemático de los canales televisivos ligados a la Iglesia Católica. Pareciera ser de que esta vez, además de la “indecencia” de promover el uso del condón, a los sectores más moralistas les ha indignado hondamente la referencia explícita a relaciones homosexuales, algo que por primera vez se incluye en este tipo de campañas. Como es habitual, voceros de la Iglesia han recurrido una vez más a su gastado argumento pseudocientificista de la supuesta poca efectividad del condón como elemento de prevención, argumento que ha sido refutado por la misma autora de la investigación en la que se apoyan.

Pareciera ser que mientras la Iglesia no solucione sus trancas con la sexualidad, continuarán sin tener problemas para seguir propagando desinformación e ignorancia.

¿Cuántos dedos de frente tiene un obispo?

Esa parece ser la pregunta del día al menos aquí en Chile, este increíble país que aún es el único país del mundo sin ley de divorcio. Si, parece mentira, pero así es. En estos momentos (y desde principios de años o antes) el debate sobre el divorcio se hace más fuerte, en vistas de que es inminente la presentación de la nueva ley de matrimonio civil. Es en este contexto en el que ha aparecido en la televisión una campaña publcitiaria de la Vicaría de la Familia, una entidad de la Iglesia Católica, en el que más que expresar su postura sobre el tema del divorcio -postura que por lo demás todos conocen- ha llegado realmente a estigmatizar a los hijos de padres separados con insinuaciones tales como que con una probabilidad muy alta serán drogadictos, alcohólicos, pobres y padres maltratadores. En mi opinión, es una campaña estúpida y violenta, dirigida a gente estúpida y creada por gente violenta… No violenta de romper ventanas, obviamente, sino “violenta de ideas”, o como diría un amigo, totalmente fascista en su intención de acallar opiniones divergentes. El problema aquí no radica en que la Iglesia exprese su opinión, sino en la forma tan poco coherente con lo que deberían ser sus principios en que lo hace. Los spots además son generados a propósito de una encuesta realizada en EUA, una cultura totalmente diferente a la realidad chilena. Ok, quizás no tanto como totalmente, pero de todas maneras no es posible comparar peras con manzanas, por mucho que se le parezcan a simple vista. Eso lo sabe cualquier estadístico y cualquier persona que por motivos de estudios sepa algo de metodología de la investigación. Además, atribuye efectos causales a un factor que claramente no es el único (de otra manera, creo que todos estaríamos de acuerdo en que no existiera divorcio para acabar con problemas tan graves como la pobreza y la violencia intrafamiliar) en un claro intento de representar la realidad como quieren que se vea. Siguiendo su misma lógica, podría decir que si consumiera cocaína podría llegar a ser Presidente de EUA (como el pelmazo de George Bush Jr., reconocido cocainómano ), pero creo que cualquiera con dos dedos de frente podría al menos dudar de tal pedazo de afirmación, ¿no?

¿Porqué los jóvenes no votamos?

Siguiendo a una discusión planteada en el programa El Interruptor del canal de cable Vía X, empecé a darle vueltas a la cuestión de porqué los jóvenes no se inscriben en los registros electorales ni votan (en esta dirección pueden estadísticas sobre la evolución de la incripción electoral de jóvenes entre 1988-2000). Como debería incluirme también en este grupo, me es fácil pensar en múltiples causas que nos llevan a esto, muchas de las cuales fueron abordadas en el programa: el desprestigio de la actividad y los políticos (que como están las cosas es algo bastante merecido), el “farandulismo” de algunos, la “gravedad” de otros y la falta de opciones reales en los votos son quizás los más nombrados. A ellos, habría que sumar la falta de interés desde los políticos por la participación de los jóvenes: cuando se trata de recolectar dinero, existen todas las facilidades del mundo (p. ej. al cancelar el seguro automotriz obligatorio o al postergar el servicio militar por estudios, trámite que cuesta algo menos de US$ 10), sin embargo, la inscripción en los registros electorales es un trámite que se puede realizar sólo algunos días de cada mes en horarios incompatibles con estudios o trabajo. Además, con la presente legislación este acto se transforma en una atadura de manos de por vida, obligando a quien esté inscrito a votar en todas las elecciones o de lo contrario recibir penas que no son nada de livianas, aparte de correr el riesgo de “tener el honor” de servir de vocal de mesa. Aunque se ha propuesto hasta el cansancio la creación de un registro automático y votación voluntaria, hasta el día de hoy todo se ha quedado solamente en proyectos.

Me gustaría también anotar otro factor que probablemente influye en las bajas de la inscripción electoral: la desconexión percibida con la política. Me explico: los años 1988-1989 fueron años de conmoción política y social – muchos de quienes se inscribieron para esas votaciones lo hicieron con propósitos muy claros y con objetivos y metas tangibles. Un voto era una forma radical de decir que no al régimen de Pinochet (o sí, pero cada loco con su tema), un grito que pedía democracia y libertad. Hoy en día, en cambio, creo que ya no se vive la política como una actividad inserta en la vida cotidiana. Prácticamente es lo mismo de qué partido sea el próximo Presidente, qué Senador vaya a representarte en el Congreso. Tenemos una democracia incipiente, pero la tenemos. Fruto de una Constitución que más allá de haber sido votada o no, tenemos un orden aún militarizado y alejado de la realidad común de todos nosotros. Ni siquiera los temas que nos atañen más cercanamente nos importan porque pareciera tan grande el espacio, la distancia que separa nuestra decisión de los efectos. La política ha sido extraída del vivir cotidiano de todos nosotros, espacio al cual indudable y necesariamente pertenece, para ser puesta en manos de ese grupo de gandules llamados en su conjunto “la clase política”.

¡Se cortó la luz!

Probablemente no fue una gran noticia como cuando se cortó la luz en Nueva York -este año o el año pasado, ya no recuerdo- pero sin lugar a dudas fue algo importante. Ayer hubo aquí en Chile un corte de luz que afectó al 70% del país, y que en algunas partes se extendió por alrededor de 5 horas (comenzó a las 19:10 y en algunas partes comenzó a llegar cerca de las 20, mientras que en otras no llegó hasta pasadas las 10 de la noche). Como es posible imaginar, un corte de tal magnitud no fue menor: sólo tienen que pensar en juntar algunos factores como que fue cerca del horario de salida del trabajo, que era día viernes y que los semáforos dejaron de funcionar. No pude dejar de recordar lo que alguien comentaba en un foro de soporte de Shareaza:

Cómo es la vida no, en New York se corta el fluido eléctrico y es noticia en todo el mundo (hasta se lo achacan al Blaster), mientras que en nuestros países la noticia sería más bien que tuviesemos un fluido eléctrico ininterrumpido…

Pueden ver más información sobre el apagón en este artículo del diario La Nación (Chile)