Los mejores y peores covers de la historia

Tocar canciones de otro es una cosa, hacer un cover algo más… los resultados no siempre hacen honor a los artistas originales

Paty Leiva de Zancada escribió un artículo sobre Los mejores y peores covers de la historia… como me inspiré un poco al comentar y creo que el tema da para harto (sobre todo harta discusión, como en toda materia opinable), replico mi comentario y lo extiendo:

  • “Wish You Were Here” de Pink Floyd por Sparklehorse + Thom Yorke: una combinación sobrecogedora… la voz de Yorke apenas se escucha (es la que suena a través del teléfono), pero aún así es un gran aporte
  • “One Of The Few” de Pink Floyd por Anathema… sí, otra de Pink Floyd, y sí, es rarísima: de partida porque One Of The Few es de The Final Cut, el disco que la crítica siempre ha considerado el peor de Pink Floyd, y otra porque Anathema no es uno de las primeras bandas con una gran influencia de PF (aunque para ser sincero no conozca nada más de ellos)… quizás no es de los mejores, pero sí memorable (al menos por la extrañeza)
  • “Baba O’Riley” de The Who por Pearl Jam: solamente en vivo (de hecho la tocaron en el primer concierto en Santiago)… no es una gran versión (o sea, no la transforman tanto) pero sí una excelente interpretación
  • “Hurt” de NIN por Johnny Cash: sobre todo con ese espectacular video hecho por Mark Romanek (quien, dicho sea de paso, hace puros videos espectaculares)
  • Los covers de The Beatles que hicieron para la banda sonora de I Am Sam… algunos están bien, otros no tanto
  • “All Along The Watchtower” de Bob Dylan por Jimi Hendrix… alguien dijo que era el mejor tributo hecho a Dylan —la versión de Dave Matthews Band también es buena… pero no es Hendrix, claro
  • “Like A Rolling Stone” de Dylan por The Rolling Stones… ¿es necesario decir algo?
  • Nina Simone hizo un montón de covers buenos, muchos de ellos se pueden encontrar en sus recopilaciones de “grandes éxitos”… también hay varios covers buenos de canciones de ellas, como “I’m Feeling Good” por Muse
  • A propósito de Nina Simone… la serie “Verve Remixed” tiene buenos… remixes, obvio, de clásicos del Jazz

Esa sería una lista de… no sé si los mejores, pero al menos memorables covers. Por supuesto, ni siquiera habría que empezar a meterse con el Jazz y el Blues, géneros en los que creo que la denominación más correcta sería “versionar” más que hacer covers, y de eso hay mucho, desde las melodías tradicionales hasta canciones que se han convertido en clásicos con el paso de los años.

Como nota al pie, no me podía olvidar de mencionar un cover que hay que anotar en la lista de los peores (al menos yo lo haría) Knocking on Heaven’s Door de Dylan por Dios: Eric Clapton —lo que echa por tierra la hipótesis de que un gran artista siempre va a interpretar correctamente a otro artista.

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Conformismo, egocentrismo, ombligismo, elitismo

La blogósfera está gorda, pero se ha hinchado con gases, no comida.

Álvaro ha escrito un interesante artículo sobre Falsos gurús y la escasa importancia de la egosfera, en el que aborda temas tan “sacadores de roncha” para los bloggers como la escasa autocrítica, el egocentrismo, ombligismo, elitismo y más (aunque no recuerdo si hay algún otro “ismo”). Esto, a propósito de un post de Javi Moya en el que rescata cuatro preguntas de un post de Así no son las cosas:

  • ¿Por qué en la blogosfera hay tan poca autocrítica y tanta vanagloria?
  • ¿Hay exceso de ombliguismo?
  • ¿Hay clases? ¿gente que va de “entendidos”?
  • ¿Le damos a la blogosfera una importancia que no tiene?

Acordándome de mi [Commentlog->], he decidido publicar acá mi comentario al artículo de Álvaro

Güau, fuerte análisis, aunque no es la primera vez que leo algo similar —esta vez, sin embargo, se han condensado varias de las críticas que hace mucho tiempo se le hacen a la blogósfera, no solamente el ombliguismo y la poca autocrítica, sino también el elitismo.

En general, creo que concuerdo con gran parte de tu análisis: la blogósfera está gorda pero se ha hinchado con gases, no nutrientes. Creo bastante posible que esto, junto al “boom 2.0″ se transforme en una nueva burbuja, y creo que quienes más colaboran quizás ni siquiera se han dado cuenta de que lo están haciendo: crear servicios de crecimiento explosivo para venderlos tan rápidamente como alguien les firme un cheque no es exactamente un modelo económico sostenible, y creo que esta situación refleja de alguna forma lo que pasa ahora (no he de explicar porqué asocio blogs y web 2.0, creo que el vínculo es evidente, y sus características al menos similares).

Si los blogs fueran medios impresos, 3/4 de ellos hablarían de cómo imprimir mejor, con qué fuentes, qué equipos y con qué tipo de publicidad; prácticamente todos estarían esperando que algún pez más grande se los comiera (con comisión de por medio, claro) pero sin desarrollar nada propio —la parte irónica es que mi propio blog estaría centrado en qué papel es mejor que otro (para los que ya olvidaron la metáfora: se trata de herramientas para weblogs).

Creo que una gran parte de la blogósfera tiene decisiones importantes que tomar: lo haces por “amor al arte” o para llenarte los bolsillos (olvidémonos de la ilusión del blog que se mantiene con Adsense), eres un replicador o un generador, te dedicas a esto o es sólo un pasatiempo, etc.

En lo personal, no pondría un peso para invertir en un campo así; aunque con gusto me aprovecharía del momento para tratar de “darle el palo al gato”.

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¿Cuánto tiempo es necesario dedicar una bitácora?

¿Cuánto tiempo es necesario dedicar a bitácora? ¿Cuánto le dedican realmente?

Comentario a Cuanto tiempo del día dedican a su blog? at ChileLog.com

¿Cuánto tiempo dedicado a un blog? Buen tema…

En lo personal esto es bien variable, depende principalmente de qué tantas cosas tenga que hacer, o sea, para mí es un pasatiempo —aunque cada vez me lo tomo más en serio— siempre vendrá en segundo lugar en relación con la Universidad.

Con respecto a quienes afirman que hace falta mucho tiempo para mantener un blog, no estoy de acuerdo, ya que esto depende principalmente del estilo que cada uno le quiera imprimir a su bitácora, y el estilo con el que queramos escribir: es claramente distinto escribir opiniones sobre productos (software, servicios, gadgets, etc.) que uno use, a escribir revisiones sobre los mismos; creo que esto tiene que ver fundamentalmente con la imagen que queramos proyectar como autores de la bitácora, ya sea “objetiva”, “irreverente”, “personal”… sin desconocer que tratar de ser “irreverente” o “personal” también puede tomar mucho trabajo —lo cual suele notarse.

En cuanto a que leer otras bitácoras sea prácticamente un “requisito” fundamental para poder escribir, creo que está básicamente equivocado: pienso que esto se relaciona con que en la blogósfera hay mucha reiteración de los mismos temas y perspectivas, y que se ha expandido el mito de que para ganarse un espacio hay que “participar” de los mismos temas que todos. Ejemplos no faltan: vean cuántos han publicado la noticia de la aparición de las versiones beta de WordPress o Firefox, y compárenlo con cuántas personas han escrito artículos que van más allá de un mero anuncio… hay muchos “replicadores de posts” en la blogósfera, y francamente, no creo que aporten mucho. ¿Cuántos bloggers son verdaderamente innovadores, originales?

En este sentido, creo que es necesario valorar más los aportes que pueden venir de la mano de “cuestiones externas” a la blogósfera, de manera que en un par de años esto no se transforme en un par de sitios que publiquen noticias sobre tecnología y un millar de otros sitios que copien y reproduzcan esta información… por supuesto, esto no quiere decir que nadie debería escribir sobre temas que otro ya lo ha hecho, pero desearía que si lo hicieran, me presentaran algo nuevo, un punto de vista diferente.

Finalmente, sobre el tiempo que se gasta en leer otros blogs, tampoco creo que sea necesariamente tanto: usen agregadores de feeds y vean cuánto se demoran entonces en revisar una buena lista de weblogs… y si se siguen demorando mucho, traten con otro.

Comentario a Google Analytics Arrugó

Comentario a un post de isPanic: Google Analytics arrugó —sobre porqué este servicio flaquea, y porqué pienso que no tendrá tanto éxito entre los bloggers como otros servicios de estadísticas lanzados recientemente.

Comentario en el post Google Analytics arrugó, de isPanic:

De verdad, Google Analytics güatea, pero tampoco es tan malo, creo que está fundamentalmente enfocado a otro público, a otro “target”, que claramente es muy distinto de la masa bloguera, sino que va más bien por la gente interesada en tener estadísticas más enfocadas al lucro, retorno de inversión, valor de cada página y otras cuestiones así… allá ellos, seguro existe un público para esto, y lo más probable era que haya sido un público que estaba dispuesto a pagar por el tipo de herramienta que están brindando, pero claro, como dicen por ahí, that’s so 1999, that’s so web 1.0 — en verdad, creo que Google Analytics en su totalidad está pensado para “web 1.0”; habría sido un éxito (de crítica, quiero decir, porque de público lo fue igual, a pesar de todas las críticas) en el boom de las puntocom

Por otra parte, Measuremap está específicamente diseñado para weblogs, y deja de lado todo el tecnicismo económico que probablemente un blogger no querría. A pesar de que todos actualmente discuten sobre si debería o no haber publicidad en weblogs, de todas maneras creo que quien maneja un weblog personal no se interesará tanto en sus estadísticas “económicas”; la mentalidad del blogger es otra, probablemente mucho menos tecnificada en cuanto a lo financiero (al menos en el caso de los weblogs personales, cosa distinta es hablar de Weblogs, Inc. y otras redes totalmente comerciales).

El punto es que, para weblogs, Measuremap la lleva y punto, porque está pensado para ellos, y otorga las estadísticas que cualquier blogger querría, no más y no menos (de Mint no opino porque no lo conozco, pero me parece que el caso es similar, ¿no?)

¿Cómo hay que votar?

Participación en el quinto tema de debate de DialBit: ¿cómo hay que votar?

Este quinto debate de DialBit nos trae un tema que nunca debería dejar de ser candente: ¿con qué criterio debemos votar? es la principal pregunta en cuestión de este diálogo bitacoril, planteada en un momento en el que las promesas electorales y el populismo se convierten nuevamente en preocupación no solamente de España (elecciones generales el 14 de marzo), sino también EEUU (elección presidencial del 2 de noviembre), y por supuesto Chile (elecciones municipales este año y presidenciales el 2005). En medio de este ambiente altamente politizado (¿?), intentaré exponer los criterios según los cuales votaría.

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¿Es objetiva la historia?

Opinión sobre el segundo tema de debate de DialBit: ¿Es objetiva la historia?

Interesante pregunta, aunque tal como ha sido planteada, la encuentro bastante “resbaladiza”: se puede tomar desde mil perspectivas diferentes, cada quien dependiendo de sus propias motivaciones (¡guau! con tanta ambigüedad, ya estoy pareciendo psicólogo) :P. En fin…

Partamos fijando nuestra atención a las preguntas que guían la discusión (tomadas de la página del debate, numerada tal como aparece allí):

  1. ¿Quién hace la historia?
  2. ¿Con qué motivaciones?
  3. ¿Logra el historiador mantenerse al margen de sus intereses, de sus ideas políticas o de sus gustos particulares?
  4. Se me ocurre otra pregunta aún más difícil: si la hitoria (sic) del mañana es, en cierto modo, el periodismo del presente, ¿que dirá la historia de la guerra de Irak?
  5. ¿Cabe un relato objetivo de la misma?

Vamos por partes… primero, tratando de responder breve y mediocremente (hey, que a esta hora ya “hace sueño”) a cada una de las preguntas, comentando de paso algunos de los comentarios y finalmente tratando de agregar algo interesante a la discusión, a ver si se puede aportar.

Desde el principio… ¿Quién hace la historia? Bueno, quien HACE la historia son somos todos nosotros, claro, sus protagonistas. Ahora, quien ESCRIBE la historia es una cuestión muy distinta… Tradicionalmente, la mayoría de nosotros ha sido educado en ambientes formales de enseñanza, léase colegios, liceos, institutos, etc. en los que por lo general la historia es la de los libros del colegio, sobre los cuales de alguna u otra forma nuestros respectivos gobiernos tienen alguna injerencia a través del currículo. Ésta es la historia que muchos damos casi por sentado que es LA historia; quizás ni siquiera nos cuestionamos si es que existen más versiones de los hechos. Es la que generalmente solemos llamar “historia oficial”, aquella que tan sueltos de cuerpo decimos que la escriben los vencedores. ¿Los vencedores? ¿Seguros? Yo, por lo menos, no tanto. Quizás si eres español(a), te “pondrías la camiseta” de parte del Imperio Español en la conquista de las Américas, pero desde la otra cara del espejo, la cosa es algo distinta. Por otra parte, miremos casos como la guerra en Vietnam: ¿acaso fue Vietnam del Norte quien escribió ahí la historia? No lo creo.

El punto anterior se relaciona directamente con las dos siguientes: ¿Con qué motivaciones [se escribe la historia]? y ¿Logra el historiador mantenerse al margen de sus intereses, de sus ideas políticas o de sus gustos particulares?. En resumen, debemos considerar esta pregunta dentro del contexto de la gran pregunta, o más bien dicho, la gran bofetada que el postmodernismo azota en el rostro de la ciencia (y no solamente las ciencias sociales, sino incluso sobre las naturales): ¿es objetiva la ciencia?… y la respuesta (la bofetada) es un gran y potente NO, un “no” así, con mayúsculas, letras grandes y negritas, un “no” que en definitiva viene a zamarrear a la ciencia y decirle fuerte y claro que no es nuestro conocimiento más perfecto del mundo, que lo que dice no tiene porqué ser la verdad absoluta, y que mucho menos es un conocimiento acabado. Aunque claro, eso es lo que dice el postmodernismo; tampoco hay que creer que entonces toda ciencia no es más que una madeja de mentiras bien hiladas -al contrario, se trata de una buena forma de conocer (y lo que es más importante, poder interactuar con nuestra realidad), pero no es “la Verdad”.

Sobre las motivaciones que pueda tener quien escribe la historia, se me ocurren tantas que meramente nombrarlas se me hace interminable, por otro lado, si enumero algunas, siempre existirá alguien recordándome o sugiriendo alguna que falte; con respecto a la pregunta, creo que la respuesta es tan clara que apenas si se debería comentar: no, ni los historiadores ni los periodistas ni nadie logra mantenerse al margen de sus propios intereses, emociones, ideas, valores, etc. frente a lo que pasa. Es natural, pues somos humanos, y ésta es una de nuestras más grandes virtudes.

En palabras demasiado sencillas, el cierre para mi opinión en este debate sería el siguiente: “la objetividad está muy sobrevalorada”. Así de simple. Y si mantenemos la ilusión de andar buscando esa Verdad con mayúscula, absoluta, neutra y totalmente perfecta, pues buena suerte si aún crees que puedes encontrarla en la ciencia, en los medios, los gobiernos o las iglesias.

Nota: claramente este debate merece una reflexión algo más pausada y seria que este post. Si encuentro el tiempo (o alguna buena idea al respecto), de seguro la podrán encontrar en el blog. Hasta entonces (o antes).

La historia no es uniforme ni en colegios, ni en universidades. Pero sí comparte una mirada crí�tica (…) Fernando Cajías, historiador

Vivan los animales II

Una gran mayoría concuerda en que los animales tienen derechos, pero ¿qué hay de sus responsabilidades? De vez en cuando tenemos la oportunidad de leer en la prensa acerca de atroces “crímenes” cometidos por animales, como algún rottweiller que ha atacado a algún bebé o a algún anciano. Si un animal tiene derechos “per sé”, debería también tener responsabilidades, deberes. Qué pasa también en el caso de los perros callejeros, que propagan enfermedades, o las plagas de murciélagos rabiosos, retones con hanta, etc. ¿Deberían acaso considerar las legislaciones el castigo a los animales por los daños causados a otros animales, o a humanos?

En lo personal, creo que al llevar las cosas algo más cerca de los extremos podemos tomar conciencia del sinsentido. Es lo que pasa en esta situación, al partir desde la base que los animales tienen o no tienen derechos/deberes porque “se los merecen”, o que incluso el hombre mismo disfruta de estos derechos como algo inherente a él. Al considerar el punto de vista del constructivismo o socio-construccionismo (¿cuál es la diferencia, de todas maneras?), creo que no solamente podemos tomar en cuenta un nuevo punto de vista en este asunto, sino que también un nuevo sentido a nuestra propia situación (que en definitiva, sería LA situación), con un mayor valor y un renovado involucramiento con él: nuestros valores, tradiciones y derechos aparecen de esta manera no como un peso con el que tenemos que cargar, sino como un acuerdo, una construcción de la cual nos responsabilizamos, ya sea para bien o para mal – y tan importante como esto, podemos cambiar.