Med schools not responding to ghostwriting scandals

Med schools not responding to ghostwriting scandalsThe open access journal PLoS Medicine has been at the forefront of a closely related issue: full disclosure. In 2009, it was on the winning side of a suit that helped reveal the extent of ghostwriting in the biomedical literature. The practice, in which pharmaceutical companies pay for the production of a medical research article without the activity being disclosed, can distort the scientific record. Now, the journal has published a new study that indicates few of the top medical schools have any policy in place to govern ghostwriting among their faculty.

¿Qué ciencias para qué sociedad?

Los mismos que habían predicado ” la lucha de clases en la teoría” se apresuraban en proclamar el “fin de los grandes relatos” —entiéndase el de la emancipación colectiva— y las “teorías globalizadoras” —el marxismo a la cabeza— que habrían revelado sus falencias. Debían dejar lugar a los ” paradigmas locales”, las ” teoría de medio alcance”. A menudo importados de Estados Unidos, estos enfoques tienen la ventaja de incitar a quienes los adoptan a interpretar el mundo mirándolo de manera parcializada, dado total libertad a las empresas trasnacionales y a las instituciones internacionales a las que adhieren para transformarlo a su gusto.

Puesto en la órbita científica por Edgar Morin, el paradigma de la “complejidad” permitirá a la corporación de expertos rodear de misterio —y reservarse eventualmente su revelación— fenómenos o procesos cuya deslumbrante simpleza podría, si fueran reproducidos tal cual son, provoca reacciones emotiva difíciles de contener entre las clases populares. En cuanto a los espíritus escépticos tenían allí una sabia manera de ahogar al pez de la dominación, se les responderá inmediatamente: “no es tan sencillo” o “es más complicado que eso”, con el riesgo de acusarlos de “maniqueísmo” o “reduccionismo”, sino ceden a la intimidación.

Para financiar sus trabajos, los investigadores en ciencias sociales de responder a licitaciones o pedidos de informes, que expresan en el lenguaje de las instituciones la cuestión es que éstas deben resolver. Desde luego, se jactarán, de lado sabio, de “problematizarlas”, es decir, traducirlas en “cuestionamiento científico”. Lo que no quita que a pesar de una jerga ampulosa y a menudo abstrusa destinada a impresionar al lego, sean efectivamente las instituciones las que imponen los propios términos en los cuales los problemas deben plantearse.

Jean-Pierre Garnier¿Qué ciencias para qué sociedad? (en Le Monde diplomatique / julio 2008 [edición chilena])

Lo real y lo simbólico a partir de la revolución cartesiana

Es a partir del abandono de la hipótesis física de Aristóteles en provecho de la esencia matemática que se constituye la revolución cartesiano-galileica. Dicho de otro modo, ya no se trata de dar lugar a un simbólico a partir de lo real, sino por el contrario de partir de un simbólico coherente consigo mismo para poder postular un real tal vez “imposible” de observar sin por ello cuestionar la validez de la ley que ha podido extraerse. Precisemos sin embargo que esta coherencia interna bastaba para validar los enunciados que supone la prescripción de la validación ligada a lo que nuestros sentidos nos enseñan.

Jean-Pierre Lebrun, Hipótesis sobre “las nuevas enfermedades del alma”. Argumentos para una clínica psicoanalítica de lo social. En Aceituno, R. & Rosas, M. (comps.) (1999) Psicoanálisis: sujeto, discurso, cultura. Santiago: Universidad Diego Portales.