El sujeto lacaniano (más allá del reduccionismo esencialista)

En términos más simples, la concepción lacaniana de la subjetividad está llamada a remediar las deficiencias o “suplementar” —este término no está utilizado aquí en su más estricto sentido derrideano, aunque un aroma deconstruccionista no esté enteramente ausente— al posestructuralismo, la teoría social, la crítica cultural, la teoría de la ideología, etc. ¿Pero una acción de esa clase no es una acción reduccionista par excellence? Aunque nuestro propio enfoque, como será desarrollado en los capítulos siguientes, se localiza claramente más allá de una lógica de suplementación, sería injusto considerar al sujeto lacaniano como término de una reducción inaceptable. Este sería el caso sólo si la noción lacaniana de subjetividad fuera una simple reprodución de un sujeto esencialista, de un sujeto articulado en torno a una sola esencia positiva, transparente para sí misma y totalmente representable en el discurso teórico. Pero este sujeto esencialista, el sujeto de la tradición filosófica humanista, el sujeto cartesiano, o aun el sujeto reduccionista marxista cuya esencia se identifica con sus intereses de clase, es justamente lo que ha sido y tiene que ser cuestionado; no puede ser parte de la solución porque forma parte del problema inicial. El sujeto lacaniano está claramente localizado más allá de una noción de la subjetividad tan esencialista y simplista. No solo es Lacan “obviamente el más distante de aquellos que operan con categorías esencialistas o nociones simplistas de causa u origen psíquico” (Barret, 1991), sino que el sujeto lacaniano se opone y trasciende radicalmente a todas esas tendencias sin, de todos modos, arrojar al bebé junto con el agua sucia, es decir, al locus del sujeto junto con sus formulaciones esencialistas

Yannis Stavrakakis, Lacan y lo político (Prometeo, 2008), p. 34

La intelectualidad y la izquierda

(…) la pequeña burguesía intelectual creía en la izquierda; la izquierda era su partido desde hacía decenios, precisamente porque no era solamente el suyo. En una noche de derrota y retirada, se encontró sin partio. Peor aún, pronto tuvo que preguntarse si acaso alguna vez lo había tenido. Aparentemente, la izquierda no tenía nada que hacer con ella. Los gobiernos de izquierda no habían parado de maltratarla. Le habían mostrado su desprecio, tratándola como estiércol para tan sólo fertilizar las tierras grávidas de cosechas futuras (los barrios periféricos, las campiñas, los start up, los cantantes de variedades, etc.). Le habían hecho la vida imposible al permitir derramarse río abajo todo aquello que le importaba —la educación, el hospital público, la lectura—. Y mira por donde, a la hora de la derrota, se la acusó: todo era culpa de los intelectuales que creen saberlo todo mejor que nadie.

Jean-Claude Milner, La política de las cosas

Freud, desde la neuropsicología a la metapsicología

[…] la mayor parte de de las tesis del Esquisse se encuentra en los escritos freudianos ulteriores, simplemente “desneuronizadas”. En efecto, Freud intentó allí por primera vez resolver el problema que lo atenaceó durante toda su vida: producir un modelo del psiquismo que estuviera de acuerdo con los descubrimientos psicoanalíticos, permitiendo su integración y explicación. Una vez más es necesario subrayar que la adquisición de una “penetración psicológica” inédita y fructuosa no podía colmar el ideal científico freudiano, que era, como lo hemos visto, la construcción de una ciencia del espíritu concordante en principio con el conjunto de los intentos contemporáneos, y de la cual la clínica sólo podía proveer los materiales. Ello en tanto que el materialismo militante de Freud le vedaba todo proyecto que pudiera presentarse como puramente espiritualista.

En adelante encontramos por lo tanto el esfuerzo freudiano comprometido en la construcción de un modelo psicoanalítico del psiquismo que pronto denominará “metapsicología”.

Paul BercherieGénesis de los conceptos freudianos, pp. 334-335

Metapsicología

¿Cómo es posible el inconsciente? Esta pregunta filosófica y epistemológica no podría ser formulada como tal en su generalidad abstracta. Freud renunció a la redacción de un cierto trabajo sobre “la dificultad epistemológica del inconsciente” (del que habla a Jung el 1 de julio de 1907; Correspondencia, Madrid, Alianza, 1989). Y no es para menos: la metapsicología es la respuesta práctica y continua a esa “dificultad”, especie de epistemología aplicada. En todo caso, en tanto que Jung habrá de llegar a una psicología del self y a una “psicomitología”, mientras que Adler fundará una “psicología individual y comparada”, Freud compromete todo su accionar en una “metapsicología”.

El trabajo metapsicológico es la artesanía teórica del psicoanalista.

Paul-Laurent Assoun, Metapsicología, p.23

S: journal of the jan van eyck circle for lacanian ideology critique

S: journal of the jan van eyck circle for lacanian ideology critique — una publicación académica, revisada por pares, con ensayos sobre temas “lacanianos” (sic) y otros relacionados en los campos del arte, cine, crítica literaria, política, filosofía e ideológica. También re-publican ensayos y traducciones (al inglés) de seminarios de pensadores lacanianos.