S: journal of the jan van eyck circle for lacanian ideology critique

S: journal of the jan van eyck circle for lacanian ideology critique — una publicación académica, revisada por pares, con ensayos sobre temas “lacanianos” (sic) y otros relacionados en los campos del arte, cine, crítica literaria, política, filosofía e ideológica. También re-publican ensayos y traducciones (al inglés) de seminarios de pensadores lacanianos.

Dios no ha muerto, es inconsciente

Dios no ha muerto, es inconscienteAhora bien, qué quiere decir “Dios es inconsciente”? Lacan, al señalar la fuente inconsciente del pensamiento sobre la divinidad hace de Dios un concepto, una idea. Lacan se sitúa en la misma línea de Kuhn cuando afirmó: “los verdaderos ateos son los teólogos pues hacen de Dios un objeto de conocimiento”.

Abandonar la esencia del sujeto

Así, abandonamos el proyecto de arribar a una esencia del sujeto: estamos condenados a no aprehenderlo más que a través de su posición para otro y frente a otro, sin por eso olvidar que el otro no es aquí anónimo o intercambiable, sino ese otro de doble rostro paterno y materno, que me falta y a quien yo falto, en la triangulación edípica, donde los intercambios están regulados por la referencia al falo

André Green, El psicoanálisis ante la oposición de la historia y la estructura, en Estructuralismo y psicoanálisis (p. 23)

El doble es mortal

Los mitos son mentiras que dicen la verdad. No es casual que Narciso encuentre en el espejo del lago el rostro de su propia muerte. En todas las leyendas, el doble es mortal. Pues el doble se forma en el estadio arcaico en que el otro se confunde con el cuerpo propio. La existencia de un semejante es negada en este nivel: “O él o yo”, piensa el sujeto. Suicidio y asesinato son equivalentes

Robert Georgin, De Lévi-Strauss a Lacan, p. 118

El otro precede al sujeto

Cuando en 1966 en los Escritos Lacan celebra su texto de 1952 “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis” por introducir la cuestión del sujeto en psicoanálisis, este sujeto está fundado en el existencialismo y al mismo tiempo es una ruptura con toda la filosofía de la conciencia. Es que en Sartre la transfacticidad es siempre —creo, en último análisis— solipsista, es siempre del sujeto solo […] y el prójimo en definitiva es siempre introducido de manera secundaria en él […]

En definitiva, aun cuando se haya olvidado a Sartre, se utiliza muy a menudo a Lacan al estilo sartreano: el sujeto no sería más que un objeto […] Y aquí se ve claramente la diferencia con Lacan, en quien el lazo subjetivo con el Otro es por el contrario original, mientras que en Sartre siempre aparece introducido de manera secundaria […] En Lacan el lazo subjetivo con el Otro es originario y no tiene sentido hablar del sujeto lacaniano solo o incluso fascinarse con él si no se posee la noción de que el Otro lo precede

Jacques-Allain Miller, La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, 2003, p. 215

La transferencia es algo distinto del uso de un poder

Nos dicen — Sí, es simple, vamos analizar la transferencia, ya verán, eso hace que se desvanezca por completo la transferencia. Destaco estos términos, porque no son los míos, sino los que están implícitos en todas las discusiones sobre la transferencia como ascendiente afectivo sobre el sujeto. Considerar que nos diferenciamos de quien se basa en su poder sobre el paciente para hacer admitir la interpretación, o sea que sugiere, porque vamos a analizar este efecto de poder, ¿qué es sino aplazar el problema hasta el infinito? — puesto que desde donde se analizará el hecho de que el sujeto haya aceptado la interpretación, será nuevamente desde la transferencia. No hay ninguna posibilidad de salir por esta vía del círculo infernal de la sugestión. Ahora bien, nosotros suponemos precisamente que algo distinto es posible. Se trata, por lo tanto, de que la transferencia es algo distinto del uso de un poder.

Jacques Lacan, Seminario 5: Las formaciones del inconsciente, p. 436

Psicoanálisis y parricidio

Si Freud escribió Tótem y tabú, si para él supuso una necesidad y una satisfacción esenciales articularlo — remítanse al texto de Jones para comprobar la importancia que este texto tenía para él —, no fue simplemente en calidad de psicoanálisis aplicado. Su satisfacción no consistía en ver crecer hasta una escala celeste al pequeño animal humano con el que tenía que enfrentarse en su despacho. No se trataba del perro celeste con respecto al perro terrestre, como en Spinoza. Para él es un mito absolutamente esencial, tan esencial, que para él no es un mito. ¿Qué quiere decir, Tótem y tabú?

Quiere decir que, si queremos comprender algo de lo que es la interrogación particular de Freud sobre la experiencia del Edipo en sus enfermos, vamos a parar necesariamente al tema del asesinato del padre.

Jacques Lacan, Seminario 5: Las formaciones del inconsciente, p. 317

El deseo no encuentra satisfacción…

El deseo no encuentra satisfacción, salvo a condición de renunciar en parte — esto es esencialmente lo que articulé en primer lugar diciéndoles que ha de convertirse en demanda, es decir, deseo en cuanto significado, significado por la existencia y la intervención del significante, o sea, en parte, deseo alienado

Jacques Lacan, Seminario 5: Las formaciones del inconsciente, p. 294

De la especificidad del objeto en psicoanálisis

Todo esto no es una vana articulación retórica, sino que responde de una forma distinta que eludiéndolas a objeciones hechas por gente sin duda no muy sutil — por ejemplo el Sr. Charles Blondel en el último número de los Études philosophiques, consagrado al centenario de Freud — a algunas observaciones psicoanalíticas, por ejemplo, a propósito de la erotización del pecho. Dicho autor planteaba en uno de sus artículos, como la señora Favez-Boutonnier nos recuerda — Me gustaría entenderlo, pero ¿qué ocurre si el niño no mama del pecho de la su madre, sino que es alimentado por biberón? Precisamente a esta objeción responde lo que acabo de estructurarles. En cuanto entra en la dialéctica de la frustración, el objeto real no es en sí mismo indiferente, pero no tiene ninguna necesidad de ser específico. Aunque no sea el pecho de la madre, no por ello perderá nada del lugar que le corresponde en la dialéctica sexual, cuyo resultado es la erotización de la zona oral. Lo que desempeña aquí el papel esencial no es el objeto, sino el hecho de que la actividad ha adquirido una función erotizada en el plano del deso, el cual se ordena en el plano simbólico.

Jacques Lacan, Seminario 4: La relación de objeto, p. 186